Shadow IT

El software que tu empresa paga y nadie controla

Shadow IT es todo el software que se usa o se paga en una empresa sin pasar por IT ni por finanzas. No aparece por mala fe: aparece porque contratar una herramienta hoy cuesta dos minutos y una tarjeta.

  • Gasto que no está en ningún presupuesto
  • Datos de empresa en cuentas personales
  • Herramientas duplicadas entre equipos
  • Renovaciones que nadie vigila
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Qué es exactamente el shadow IT

Se llama shadow IT al software, los servicios en la nube y las cuentas que los equipos contratan o usan por su cuenta, fuera del circuito oficial de compras y de seguridad. Va desde una suscripción de 12 € al mes pagada con la tarjeta de un responsable hasta una herramienta que usa medio departamento con cuentas gratuitas.

Casi siempre nace de una buena intención: alguien necesitaba resolver algo y lo resolvió. El problema llega después, cuando ese gasto no está presupuestado, esos datos no están protegidos por ningún contrato y esa herramienta se renueva sola cada año.

Por qué importa aunque las cantidades sean pequeñas

Por acumulación. Veinte suscripciones de 40 € al mes son casi 10.000 € al año que no aparecen en ninguna línea del presupuesto. Y por riesgo: información de clientes en cuentas que la empresa no administra, sin control de accesos y sin forma de recuperar los datos cuando esa persona se va.

Hay además un coste silencioso de duplicidad: dos equipos pagando dos herramientas distintas para lo mismo, cada uno convencido de que la suya es la estándar.

Cinco señales de que tienes shadow IT

Cargos pequeños y repetidos en la tarjeta

Importes de 9, 19 o 49 € que se repiten cada mes en el extracto de una tarjeta de empresa. Son suscripciones individuales que nadie ha dado de alta en ningún sitio.

Facturas que sólo llegan a un buzón personal

Si la factura va al correo de quien contrató la herramienta y no a administración, la suscripción sobrevive incluso cuando esa persona deja de usarla.

Invitaciones a espacios de trabajo que no reconoces

Un compañero te añade a un tablero, un panel o un documento de una herramienta que la empresa nunca aprobó: ahí hay una cuenta de pago o un plan gratuito con datos dentro.

Cuentas creadas con el dominio de la empresa

Muchos proveedores permiten registrarse con el correo corporativo. El proveedor de identidad o el panel de Google Workspace suele listar esas aplicaciones conectadas.

Renovaciones anuales que aparecen de golpe

Un cargo de 1.200 € en enero que nadie esperaba casi siempre es una herramienta contratada hace doce meses por un equipo concreto.

Cómo detectarlo en una semana

  1. 1

    Empieza por el dinero, no por la red

    No necesitas una herramienta de descubrimiento para el primer inventario. Pide a administración los cargos recurrentes de los últimos doce meses: tarjetas, domiciliaciones y PayPal. Ahí está casi todo el shadow IT que cuesta dinero.

  2. 2

    Cruza con las aplicaciones conectadas al correo corporativo

    En el panel de tu proveedor de correo o identidad puedes ver qué aplicaciones de terceros tienen acceso con cuentas de la empresa. Aparecerán herramientas gratuitas que también guardan datos.

  3. 3

    Pregunta a cada equipo, sin tono de auditoría

    Una pregunta abierta —¿qué herramientas usáis cada semana?— saca más que un cuestionario formal. Si la gente teme perder su herramienta, no la declarará.

  4. 4

    Registra todo en un único sitio

    Proveedor, importe, periodicidad, quién la usa, quién la paga y cuándo renueva. Sin ese registro, el inventario caduca en un mes.

  5. 5

    Decide qué se aprueba, qué se consolida y qué se cancela

    El objetivo no es prohibir: es que cada herramienta tenga dueño, factura a nombre de la empresa y una fecha de revisión.

Cómo evitar que vuelva a crecer

El shadow IT vuelve siempre que pedir una herramienta es más lento que contratarla. Dos reglas sencillas funcionan mejor que una política larga: cualquiera puede proponer una herramienta y recibe respuesta en pocos días, y ninguna suscripción se paga con tarjeta personal.

Lo demás es mantenimiento: un registro único con dueño y fecha de renovación, y una revisión trimestral de lo que ha aparecido.

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